Se disfrutar el calor y aprendí con los años a amar el frió. Todo esto me hace caer en la cuenta de que lo que verdaderamente adquirí fueron unas ganas hermosas de vivir, de disfrutar las estaciones, los días.. Aun cuando no pasa nada... Aun cuando los planes se truncan... Siempre hay un libro, cafe, siempre hay cigarrillos, siempre hay algo abrigado que ponerse.
Seguramente en 1893 pasaron muchas cosas en ese lugar, seguro mañana pasen muchas cosas en este lugar y estoy convencido de que los días que sigan van a traer mas y mas pequeñas aventuras cotidianas... Pero para que pensar tan largo...


2 comentarios:

·phenomenadia· dijo...

tengo miedo de que cara pensas que pongo, nicolas!
pero por las dudas me atajo:
no puse ninguna eh. :)

Morti Viventi dijo...

Q lindas sensaiones!!!!:D